En un escenario de cierres y consumo en baja, la histórica cordobesa La Lácteo evitó la quiebra con una alianza estratégica junto al Grupo Gonella. El acuerdo incluye una inversión de US$12 millones y un salto en escala operativa que redefine su futuro.

Mientras firmas como Lácteos Verónica, ARSA y La Suipachense atraviesan parálisis o cierres, la empresa fundada en 1931 optó por una decisión poco habitual en compañías familiares: vender activos y asociarse para sobrevivir. La crisis que arrastraba desde 2018, con concurso de acreedores y conflictos laborales, se agravó por la caída del consumo y la falta de competitividad.
La salida llegó desde Santa Fe con Lácteos La Ramada. El Grupo Gonella adquirió la planta de Villa del Rosario —inactiva desde 2023—, destinó US$5 millones a su reactivación y aseguró el uso de la marca “La Lácteo” por 10 años.
El objetivo ahora es crecer: pasar de procesar 500.000 a 800.000 litros diarios. Con más volumen y respaldo financiero, la firma busca sostener su operación en un mercado cada vez más concentrado.
El caso refleja un cambio de paradigma: frente al colapso de otras empresas medianas, La Lácteo eligió integrarse. No es la misma compañía de sus orígenes, pero logró seguir en pie en un contexto donde eso ya es una excepción.

