La Justicia de Rafaela habría dictado prisión preventiva para un hombre de 57 años, acusado de ejercer violencia física, psicológica y abuso sexual contra una de sus hijas adoptivas. La medida se habría sustentado en pruebas clave como registros de cámaras de seguridad del hogar y testimonios de las víctimas.

La investigación habría revelado que, tras la adopción de tres hermanas, la convivencia se habría transformado en un contexto de maltratos sistemáticos. El caso habría salido a la luz a partir del relato de una de las menores y se habría consolidado con evidencia audiovisual.
Además, la fiscalía habría advertido intentos de entorpecer la causa, incluyendo presiones sobre las víctimas y movimientos patrimoniales del imputado. La solidez de las pruebas habría llevado a la Justicia a ordenar la detención mientras avanzaría el proceso judicial.

