La histórica Capilla San Antonio, ubicada en Miramar de Ansenuza, habría sido vendida a un particular en una operación privada que generó inquietud en la comunidad sobre el destino del edificio.

El templo, fundado en 1952 por Franciscanos croatas y reconocido como un símbolo de la identidad local, había sido restaurado y puesto en valor durante los últimos diez años por la Cooperativa Eléctrica.
Según versiones, la propietaria intentó previamente venderla a instituciones sin éxito. Aunque trascendió que habría un nuevo dueño que mantendría el lugar, no hay confirmación oficial y, ante la incertidumbre, se retiraron imágenes religiosas para resguardar el patrimonio histórico.

